El estrés es una patología
omnipresente en la ajetreada sociedad industrial de nuestros días.
El bruxismo es una parafunción que
origina una patología alarmante por conducta anómala (apretamiento o rechinamiento, o
ambos). Los resultados del mismo en estética dental y prótesis son temidos por los
clínicos.
Teorías oclusales y psicológicas han
sido enunciadas para explicar la etiología de la bruxomanía. Derivadas de aquéllas,
terapias oclusales y psicológicas son aplicadas aisladamente o en suma para tratamiento
del bruxómano.
Las férulas de descarga son el
tratamiento comodín reversible de una amplia patología odontoestomatológica, desde la
disfunción temporo-mandibular en cualquiera de sus manifestaciones hasta el bruxismo.
Las férulas pretenden una relajación muscular con el consiguiente
reposicionamiento condíleo.
Su mecanismo de acción permanece
controvertido. La efectividad terapéutica mostrada hace que su utilización sea amplia
aunque algunos autores la cuestionan.
Diversos estudios abogan por futuras
investigaciones que aclaren la etiología de la disfunción témporo mandibular (TMD) y
bruxismo, de modo que puedan ser desarrollados tratamientos causales específicos.
Las férulas de descarga presentan
problemas derivados principalmente de la dificultad para la fonación normal lo que
obstaculiza la adecuada relación social de los pacientes.
El obturador nasal transicional es una
propuesta alternativa o complementaria a las férulas de descarga como tratamiento de las
parafunciones desde el punto de vista psicológico mediante la aplicación de terapias de
modificación de conducta.
Se trata de un sencillo dispositivo de
nuestra propia investigación, que hemos normalizado en tres tamaños o tallas estándar
para simplificar su uso por profesionales y pacientes, que motivará en un corto espacio
de tiempo una modificación de la conducta bruxómana y una reeducación a la normalidad
oclusal, con el beneficio consecuente para la salud oral.
Palabras clave
Bruxismo; Bruxomanía; apretamiento;
rechinamiento; nuevas terapéuticas; obturador nasal transicional; investigación y
desarrollo; disfunción temporo-mandibular; férulas de descarga; estrés; terapia de
modificación de conducta; conductismo.
INTRODUCCIÓN
El estrés es una patología omnipresente
en la ajetreada sociedad industrial de nuestros días.
Los sujetos somatizan la tensión
psíquica que conduce a dolencia distintas dependiendo del órgano diana donde la
patología se manifieste: estómago (úlceras, gastritis), aparato respiratorio (accesos
asmáticos), piel (dermatitis seborreica, psoriasis..), sistema nervioso (manías,
cefaleas, tabaquismo, alcoholismo, drogodependencias...), sistema músculoesquelético
(tics, mialgias,...) etc.
El aparato estomatognático sufre
también, con elevada frecuencia, los impactos nocivos de la vida moderna: la
bruxomanía es la versión o representación del estrés en nuestra
especialidad. El paciente bruxómano es la principal somatización de la tensión
nerviosa en odontología.
El bruxismo es una parafunción mandibular
que cursa con apretamiento, rechinamiento o combinación de ambos. El comportamiento
bruxópata puede ser presentado tanto en vigilia como durante las horas de sueño por lo
que ninguno de ambos aspectos puede ser ignorado sea desde el punto de vista diagnóstico
como terapéutico refs. 11,12.
La disfunción temporo-mandibular (TMD) o
síndrome de Costen es una entidad patológica relacionada con problemas funcionales de la
articulación temporo-mandibular (TMJ) y/o de los músculos que mueven la mandíbula
(músculos masticatorios) ref. 5.
Hay una relación causal evidente entre
bruxismo y disfunción craneomandibular (CMD) de modo que los signos y síntomas de la
CMD, incluyendo dolor de cabeza y cuello, espalda, garganta y hombros, presentan una gran
prevalencia en bruxómanos ref. 2.
El bruxismo ocasiona una patología
alarmante por conducta anómala (apretamiento o rechinamiento, o ambos). Los
resultados del mismo en estética dental y prótesis son temidos por los
clínicos ref. 19 (fig. 1).

|

|
fig.
1-1 |
fig.
1-2 |
La
bruxomanía erosiona y fractura las piezas dentarias constituyendo un
factor de riesgo grave para estética facial y prótesis dentaria |
Teorías oclusales y psicológicas han
sido enunciadas para explicar la etiología de la bruxomanía. Derivadas de aquéllas,
terapias oclusales y psicológicas son aplicadas aisladamente o en suma para tratamiento
del bruxómano ref. 17.
A. Fernández Pérez y A. Fernández Parra
en un concienzudo y bien elaborado artículo de revisión bibliográfica sobre la
bruxomanía refs. 9, 10, concluyen que han ido acumulándose evidencias
suficientes a lo largo de los últimos años como para afirmar que existe algún tipo de
vinculación entre bruxismo e interferencias oclusales junto a datos que relacionan el
bruxismo con ciertos factores psicológicos, entre ellos la ansiedad y tensión emocional,
no existiendo un único factor responsable.
Los citados autores abogan por una mayor
comunicación entre odontólogos y psicólogos involucrados en el estudio del
bruxismo, para solventar esta insidiosa patología. Además escriben, acertadamente a
nuestro juicio, que ante la necesidad práctica de dar solución a un problema y por lo
incierto de las teorías etiologicas, el clínico debe escoger entre aquellas terapias que
no sólo parezcan ser efectivas, sino que además sean menos invasivas y más
reversibles refs. 9, 10.
Las férulas de descarga son el
tratamiento comodín reversible de una amplia patología odontoestomatológica, desde la
disfunción temporo-mandibular en cualquiera de sus manifestaciones hasta el bruxismo.

Fig. 2 .-Ya en la Biblia se menciona el "llanto y rechinar de dientes".
Sin embargo, las teorías psicológicas como origen de la bruxomanía
se enuncian científicamente en la segunda mitad de este siglo
Las férulas de descarga pueden en
ocasiones ser subjetivamente reconocidas por los pacientes como un cuerpo extraño
intraoral y, como tal, rechazadas por el organismo produciendo un efecto estresante
contrario al buscado por el facultativo. El fracaso terapéutico es evidente en estos
enfermos ref. 14.
Dao y Lavigne, de la Universidad de
Toronto (Ontario, Canada), en un reciente artículo refs. 6, 7 citan que, pese
a la masiva utilización de las férulas de descarga en el tratamiento de los TMD y
bruxismos, su mecanismo de acción permanece controvertido. Concluyen aceptando su uso por
la efectividad mostrada aunque abogan por futuras investigaciones que aclaren la
etiología de la TMD y bruxismo, de modo que puedan ser desarrollados tratamientos
causales específicos.
En casos agudos de patología de ATM, los
clínicos recomiendan un uso permanente de la férula, únicamente retirándola para
comer. Ello implica una importante merma en la vida de relación del paciente al ocasionar
una total incapacidad de locución ref. 1.
Una férula de descarga es un dispositivo
terapéutico aparentemente sencillo de realizar y manejar aunque, en la práctica, precisa
un profundo conocimiento de las teorías de la oclusión ref. 15. Una férula
mal articulada transforma la prematuridad que quiere curar en múltiples prematuridades,
con lo que la patología se agrava, en lugar de ceder.
Algunos autores no obstante discuten la
eficacia de las férulas de descarga habiendo llegado otros a negar su efectividad (P.
Dawson, 1991) ref. 8.
K. Treacy de la Universidad de Lunds en
Suecia demuestra en un estudio experimental reciente sobre 23 bruxómanos la mayor
efectividad de la terapia psicológica sobre el TENS (Transcutaneous Electrical Neural
Stimulation) ref. 18.
En el mismo sentido, C. Molin de la
Universidad de Karolinska en Suecia concluye que las terapias basadas en fisioterapia y
técnicas psicológicas de modificación de conducta están avanzando sobre las clásicas
terapias centradas en las teorías oclusales.
Los respiradores bucales u orales no
desarrollan conductas patológicas de apretamiento o rechinamiento debido a que
precisan la vía oral para oxigenar el organismo, función vital y primaria.
Una afectación obstructiva crónica de
las vías respiratorias nasales lleva a la respiración bucal.
La respiración bucal concluye en
distintas patologías como puedan ser las alteraciones de tipo ortodóncico (mordidas
abiertas, síndrome de cara larga) o la sequedad de mucosas oral o faríngea. Nunca a las
parafunciones.

Fig. 3 Estrés de un torero en el callejón, previo al inicio de una
corrida:
obsérvese el apretamiento marcado de maxilares que dibuja claramente
el perfil anterior del masetero en el diestro de la derecha. En la vida
cotidiana, problemas en el hogar, exámenes escolares o situaciones
laborales críticas..., el contínuo ajetreo lleva a perpetuar la conducta bruxómana
El conductismo es una corriente de la
psicología científica que centra su atención en el estudio del binomio
estímulo-respuesta. Pretende una psicología como ciencia objetiva, siendo la conducta el
objeto de estudio y la observación el método experimental ref. 19.
Watson establece las bases teóricas de
los planteamientos conductistas esbozando técnicas de tratamiento. Posteriormente otros
autores han desarrollado el método práctico (Dr. V.J. Rubio. Dpt. Psicología Biológica
y de la Salud. Universidad Autónoma de Madrid ref. internet 2).
La terapia de modificación de conducta
ha sido utilizada ampliamente en el tratamiento de hábitos patológicos y es
considerada por los psicólogos clínicos la técnica más exitosa hasta el momento
(Azrin y Nunn ref. 3).
Observación conductista: el bruxismo,
apretamiento y/o rechinamiento, es una conducta patológica no presente en respiradores
bucales.
Investigaremos por ello un
procedimiento-estímulo del cual se derive una respuesta respiratoria bucal que anule la
conducta bruxópata.
La obstrucción de las vías nasales como
estímulo provoca una respuesta, la respiración bucal, y ésta anula la parafunción.
Con el obturador nasal transicional
modificaremos las conductas patológicas bruxómanas mediante un
entrenamiento constante
y orientado a la normalidad que busca como fin.
Pensamos que de afectar el obturador
ocasionalmente la oclusión céntrica los cambios serán livianos, solucionables con un
mínimo equilibrado anterior y posterior al tratamiento (Dr. Larena Avellaneda ref.
internet 1).
La puesta en marcha de un programa de
modificación de conducta para el tratamiento de la bruxomanía no implica la negación
de otras terapias posibles. El clínico debe aportar al tratamiento de sus pacientes
todas aquellas terapias curativas que han mostrado efectividad clínica práctica, sin
caer en la exclusión dogmática.
La terapia oclusal de la bruxomanía,
tratamiento de interferencias, deben ser pues tenida en cuenta y practicada
simultáneamente a la expuesta en este trabajo.
MATERIALES Y MÉTODOS
En anterior artículo sobre el tema ref.
13 propusimos un método para la confección de obturadores nasales que hemos
resumido significativamente para facilitar aplicación y uso de los mismos por
profesionales y pacientes.
Describimos el nuevo método.
Tomaremos una referencia con hilo de seda
de la longitud transversal del pabellón nasal del paciente a tratar justo por debajo de
los huesos propios de la nariz (fig. 4).

Fig. 4 Tomamos medida con un hilo de seda de la
longitud
transversal del pabellón nasal del paciente, justo por debajo
de los huesos propios de la nariz
Medimos la longitud del hilo de seda y
elegimos la talla adecuada entre los modelos de Obturador Nasal Transicional pequeño S,
mediano M y grande L que facilita el fabricante (Seventeeth, s.l., Valencia,
España). La talla S es para pabellones nasales pequeños de longitud inferior a 58 mm. La
talla M para pabellones medianos de longitudes comprendidas entre 58 y 65 mm. La talla L
para pabellones grandes, por encima de 65 mm. (fig. 5).

fig. 5 Medimos en mm. la longitud del hilo
de seda y elegimos
la talla de obturador nasal (pequeña, mediana o grande).
Seventeeth, s.l. Valencia, España (en la imagen anverso y
reverso de un kit con 3 obturadores estándar)
En cada paquete o kit hay tres obturadores
de la misma longitud. Los obturadores están fabricados con una vaina exterior de látex y
una fina hoja interior de latón maleable (fig. 5).

Fig. 6 Patología basal:
BRUXISMO, APRETAMIENTO o RECHINAMIENTO.
Máxima intercuspidación, contacto total.
Ausencia de espacio libre interoclusal
El obturador se doblará sobre el
pabellón nasal del paciente, configurando el operador manualmente el relieve del mismo.
La estructura formada constituye lo que llamaremos obturador nasal transitorio o
transicional (figs. 7, 8).

fig. 7 Colocamos el obturador, sin activar. Vista frontal
fig. 8 Obturador en posición en visión lateral, sin
activar
En clínica, facilitamos el obturador al
paciente para uso ambulatorio, instruyéndolo en el manejo del mismo, que será:
Los extremos del látex del obturador
presionarán ligeramente las aletas nasales sin llegar a provocar obstrucción total de
las vías. Ejercerán una presión suficiente, no molesta, que dificulte la respiración
nasal provocando la apertura de la boca para respirar. Los extremos forrados de látex
evitan que el dispositivo resbale, manteniéndolo en posición con facilidad.
El asesoramiento y colaboración de un
psicoterapeuta clínico especialista en terapia de modificación de conducta es necesario.
El obturador será utilizado en periodos
máximos de diez minutos por el paciente, idóneamente cuando esté viendo televisión,
leyendo, escribiendo. También en la conducción de vehículos automóviles.
Igualmente se empleará por las noches en
la inducción al sueño. Los movimientos corporales nocturnos harán que el obturador se
desprenda del pabellón cuando ya haya cumplido su función: modificación de la conducta.
El paciente no utilizará el obturador en
periodos de relación social con otras personas.
El paciente, usando el obturador, lo
retirará de la nariz en periodos sucesivos cuando note sequedad bucal, para humidificar
de nuevo lengua y carrillos y tomar conciencia de la nueva posición mandibular derivada
de la relajación de los músculos masticatorios.
La sequedad es signo de actividad
respiratoria oral: habrá un descenso mandibular y relajación de músculos masticatorios
sin contacto interoclusal (figura 9).

fig. 9 Fase I: activación obturador nasal,
presionando
ligeramente los refuerzos de látex contra las aletas nasales
Respuesta conductual: BOCA ABIERTA, RESPIRACIÓN ORAL
RELAJACIÓN MUSCULAR MASTICATORIA, reposicionamiento
condíleo Progresión a la sequedad bucal
Una vez retirado el obturador el paciente
notará cómo progresivamente adopta la respiración nasal de nuevo, a la vez que mantiene
la relajación mandibular (modificación de conducta). Conviene instruir al paciente para
que observe en este momento el aumento del diámetro longitudinal de su cara en un espejo
derivado de la relajación muscular y de la recuperación del espacio libre interoclusal.
Volverá a colocar el obturador cuando
note regresión a la conducta patológica: respiración nasal con apretamiento o
rechinamiento.
El obturador reposicionará entonces de
nuevo la mandíbula y músculos masticatorios, relajando los mismos, llevando a
respiración oral al individuo. Una vez note la sequedad bucal, retirará el obturador de
nuevo. Así repetirá la acción sucesivamente.
Al entregar en clínica el obturador para
su primer uso, marcamos con lápiz tinta dos puntos labiales fijos, fácilmente
reproducibles en posteriores visitas, para tomar mediciones con un pie de rey de la
distancia intermaxilar en máxima intercuspidación (dimensión vertical de oclusión),
que anotaremos en su ficha (fig. 10).

fig. 10 Marcamos con un lápiz tinta maxilar superior e
inferior
para tomar medidas sucesivas con un pie de rey de la evolución del paciente
En posteriores consultas de revisión,
semanalmente, recogeremos de nuevo medidas con el fin de objetivar el valor de relajación
intermaxilar como signo de progreso o mejora conductual (figura 11).
Consideramos que ha habido curación
cuando el paciente sea capaz de mantener una respiración nasal con boca cerrada y sin
apretamiento, es decir: respiración nasal, boca cerrada y espacio interoclusal libre
(posición de reposo mandibular).

fig. 11 En sucesivas visitas tomamos referencias de la
posición basal: sin obturador, el paciente deberá ir
consiguiendo relajación muscular con boca cerrada
y respiración nasal (modificación de conducta).
De 2 a 6 mm. por encima del valor en máxima intercuspidación.
ALTA: mantenimiento regular de la posición de reposo
mandibular sin tendencia a la regresión
Objetivaremos la curación mediante la
medida sucesiva, en dos o tres visitas, de la distancia intermaxilar idónea. Es decir,
mantenimiento regular de la posición de reposo mandibular sin tendencia a la regresión.
En nuestra experiencia, consideramos una
posición de total relajación (boca abierta) a la medida por encima de 7 mm. de la tomada
como referencia en máxima intercuspidación (dimensión vertical de oclusión).
Estimamos que hay progresión a la
curación, distancia interoclusal idónea, cuando la medición en visitas de revisión,
sin obturador y con boca cerrada, se sitúa de 2 a 5 mm., aproximadamente, por encima del
valor en máxima intercuspidación.
El pensamiento o la presencia visual del
obturador, sin actividad, actuará en pocas sesiones como un reflejo condicionado que
llevará a relajación muscular y reposicionamiento mandibular.
En nuestra experiencia, hasta el momento,
este método nunca ha virado la conducta a la fijación de la respiración oral (lo que
ocasionaría sequedad buco-faríngea crónica). Semejando a la práctica ortodóncica,
provocamos en un principio una hipercorrección de la conducta mediante el obturador,
desde el apretamiento bruxómano hasta la posición de apertura y respiración bucal, que
se equilibará posteriormente una vez retirado el dispositivo nasal.
En cada paquete o kit se suministran tres
obturadores: uno para el domicilio, el segundo para el automóvil y el tercero para que el
paciente lo lleve en el bolsillo o bolso. De este modo cubrimos todos los posibles
momentos en que el obturador puede ser empleado.
La terapia de modificación de conducta:
aspectos generales de la práctica clínica ref. 3
El dispositivo que presentamos, obturador
nasal transicional, es un elemento auxiliar para la puesta en marcha de un programa
terapéutico psicológico de modificación de conducta. En ningún momento, por tanto,
debe ser considerado como el centro de la terapia. El uso del obturador nasal será
inútil y hasta contraproducente para el profesional si no se entiende correctamente el
método general y de este modo lo explica minuciosamente al paciente.
El asesoramiento y colaboración de un
psicoterapeuta clínico especialista en terapia de modificación de conducta es necesario.
La terapia de modificación de conducta
requiere, como condición indispensable, el convencimiento del paciente sobre
su patología y la decisión inamovible y concluyente por su parte de ser tratado.
Esta es una conducta que debe de provocar
el terapeuta pues sin ella, sin el convencimiento, la modificación de conducta
fracasará. El terapeuta empleará el tiempo suficiente, y más que suficiente, en
la primera visita para persuadir y concienciar al paciente de que la bruxomanía está
produciendo un daño irreparable en su aparato estomatognático. El profesional
debe motivar extraordinariamente al paciente para que éste sea quien pida remedio a su
mal. Por ello, insistimos, el terapeuta tomará todo el tiempo necesario en esta
primera visita, esencial en el desenvolvimiento futuro con éxito de la terapia de
modificación conductual.
Entonces, y solo entonces, el
doctor planteará el uso de un obturador nasal al paciente como remedio para su
enfermedad.
La terapia de modificación de conducta
comprende una serie de procedimientos de los que destacamos:
- Motivación
: para ayudar al paciente a
entender perfectamente el método y tomar conciencia de su patología. Esta acción es
fundamental como ya hemos dicho: sin ella el método fracasará inexorablemente.
- Reacción de competencia
: es una
reacción o posición incompatible con el hábito pernicioso. La reacción de competencia
en la bruxomanía supone la relajación de los músculos de la masticación, maseteros y
temporales, pues con ello el apretamiento es incompatible. El obturador nasal apoya
totalmente esta reacción de competencia.
- Comportamiento asociado y situaciones que
lleven al hábito
: el paciente reconocerá todas aquellas causas que le lleven a la
bruxomanía para así evitarlas. Por ejemplo: si ver películas de terror le produce
estrés y apretamiento, evitará las mismas.
- Adiestramiento en relajación.
- Registro
: el paciente debe llevar un
registro diario de la frecuencia del hábito.
Motivación: apartado esencial de la
terapia de modificación de conducta
La motivación es el inicio y etapa
fundamental de la terapia de modificación de conducta.
Para la correcta motivación del paciente en
la primera visita clínica haremos hincapié sucesiva y ordenadamente en los
siguientes puntos:
- Usted tiene una patología bruxómana que va
a terminar con sus dientes.
- La ausencia de dientes entraña graves
problemas para la estética facial.
- La ausencia de dientes entraña graves
problemas para deglución y aparato digestivo.
- La ausencia de dientes produce graves
problemas psicológicos al paciente.
- La bruxomanía supone graves riesgos para
cualquier prótesis dental. Usted esta invirtiendo una cantidad ostensible de
dinero y no puede echarla al cubo de la basura por persistir en la bruxomanía.
- La hiperactividad de los músculos
maseteros y temporales conduce a la hipertensión de los músculos de nuca y cuello.
Consecuencia inmediata de todo ello es el dolor facial, de ATM, cervical y espalda.
Consecuencias mediatas son vértigos, mareos y acúfenos.
- El hombre es un animal de costumbres. Una conducta
anómala puede ser corregida mediante una educación adecuada para cambiarla a
conducta normal, orgánicamente saludable.
- El origen de su bruxomanía es la
hiperactividad de los músculos masticatorios, temporales y maseteros. Vamos a enseñarle
a utilizarlos nada más para comer, relajándolos el resto del tiempo. Así curaremos su
bruxomanía.
- La bruxomanía acorta la longitud de la
facies, cara de viejo.
- Ya en fase de tratamiento, induciremos al
paciente para que observe en un espejo el aumento longitudinal del aspecto facial
tras el uso del obturador como modo de mantener fresca la motivación al tratamiento.
Cuadro sinóptico de la pauta
terapéutica propuesta
Patología basal:
BRUXISMO, APRETAMIENTO O RECHINAMIENTO
Máxima intercuspidación, contacto total.
Acortamiento de la longitud facial (cara
de viejo)
Fase I:
Acción: activación obturador nasal
Respuesta conductual:
BOCA ABIERTA, RESPIRACIÓN ORAL
RELAJACIÓN MUSCULAR MASTICATORIA
Distancia intermaxilar:
POR ENCIMA DE 6 mm. DE LA MEDIDA EN
MÁXIMA INTERCUSPIDACIÓN
Una vez se presenta la sequedad bucal
pasamos a
Fase II:
Acción: Desactivación del obturador
Respuesta conductual:
BOCA CERRADA, RESPIRACIÓN NASAL
Permanencia de la relajación músculos
masticatorios
Aumento del diámetro facial longitudinal
Distancia intermaxilar:
ENTRE 2 Y 5 mm. DE LA MEDIDA EN MÁXIMA
INTERCUSPIDACIÓN
De esta fase podemos pasar a la fase III
(recaída) o a la fase IV (curación).
Fase III: RECAÍDA
Evolución progresiva desde fase II hacia
situación basal, recaída hacia conducta patológica, parafunción
Contracción del diámetro facial
longitudinal (cara de viejo)
Repetiremos fases I y II.
Fase IV: CURACIÓN
Se mantienen los parámetros de la fase
II:
BOCA CERRADA, RESPIRACIÓN NASAL
Permanencia de la relajación músculos
masticatorios.
Modificación de conducta establecida.
Alta.
- El obturador nasal pretende la
modificación de la conducta bruxómana tratando el problema desde su vertiente
psicológica.
- Logramos una reeducación del hábito en
pocas semanas. El obturador tiene además un efecto psicológico de recuerdo de
modo que los pacientes toman conciencia de su parafunción.
- Se trata de un método no invasivo, sin
posible yatrogenia, reversible.
- La técnica, una vez conocida, es de fácil
y sencilla aplicación clínica.
- El obturador nasal consigue una reversión
de la patología compatibilizando la terapéutica con la actividad social normal de los
pacientes.
- Se trata de una técnica que puede ser
útil por sí misma o actuando como complementaria a las férulas de descarga.
- Los autores no pretenden con este método
dogmatizar o monopolizar la terapia de la bruxomanía. Los autores entienden que la
bruxomanía es una patología de origen multifactorial por lo que abogan para que todas
las terapias sean puestas en juego para aliviar o curar el mal.
- El presente trabajo procura la
presentación de una nueva técnica, convocando al inicio de posteriores estudios de
investigación con la misma.
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Dr. V.J. Rubio. Dpt. Psicología Biológica y de la Salud. Universidad Autónoma de Madrid
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Dra. Cristina Botella Arbona. Dpt. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología.
Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. Campus de Borriol. Aptdo. correos 224, 12080
Castellón (SPAIN)
Agradecimiento por la
revisión del texto y aporte de conceptos a
AIIO (Academia Iberoamericana de
Implantología Oral) y en especial a los siguientes miembros
- Dr. Crhistophe Sonim,
Portugal
- AIIO (Academia
Iberoamericana de Implantología Oral) y en especial a los siguientes
miembros:
Dr. Miguel Ángel Valdez, Guatemala.
Dr. Evaristo Tinoco Palacio, Colombia.
Dr. Fernando Gallo Ortega, México.
C |
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