Es clásica la discusión entre
partidarios de la irrigación interna y externa en implantología oral.
La discrepancia no ha sido
resuelta y fruto de ello es la diversa normativa aconsejada por las firmas fabricantes de
implantes dentales.
Deseamos aportar en
sucesivas publicaciones nuestro punto de vista a través de varias pruebas de laboratorio,
presentadas ya tres de ellas con anterioridad, para intentar clarificar el tema.
Continuando con el
propósito, queremos analizar en este artículo un ensayo de dinámica de fluidos donde
alertaremos a los colegas de una posible complicación de la irrigación interna. El
líquido refrigerante que emerge por los agujeros caudales de este tipo de fresas en
dirección a la punta de ataque, desviará su trayectoria por efecto de la fuerza
centrífuga que le da la velocidad del movimiento giratorio mermando la eficacia de la
refrigeración: el efecto paraguas.
Concluiremos validando
ambos sistemas de irrigación en implantología oral pero haciendo hincapié en la
prudencia. Nuestra preferencia sigue siendo la irrigación externa.
Palabras
clave
Irrigación interna;
Irrigación externa; embotamiento de fresas; transductor de temperatura operativa;
temperatura de fresas; necrosis térmica; efecto paraguas; hidrodinámica; dinámica de
fluidos; embolización aérea; complicaciones en implantología
Es
clásica la discusión entre partidarios de la irrigación interna y externa en
implantología oral.
Acerca del tema hemos
presentado en anteriores estudios tres investigaciones, embolización aérea, captación
de temperatura intraoperatoria y estudio metalográfico de embotamiento de fresas de
irrigación interna, de modo que aportamos argumentos científicos en pro y contra de
ambos sistemas de irrigación refs. 3, 4, 5.
Continuando con el
propósito, queremos analizar en este artículo un ensayo de dinámica de fluidos donde
alertaremos a los colegas de una posible complicación de la irrigación interna.
Los profesionales
implantólogos tienden a fiar excesivamente en las ventajas de la irrigación interna de
modo que alejan cualquier sospecha de sobrecalentamiento en el fresado siempre que
aquélla esté presente. De hecho, conocemos una importante empresa multinacional de
implantes que aconseja en su catálogo la realización de un fresado intermitente si se
labra con irrigación externa mientras que, por el contrario, recomiendan un fresado
contínuo si es con irrigación interna.
La temperatura que se genera al perforar
tejido óseo es fruto del rozamiento contra el mismo de los bordes de ataque de la fresa,
filos llamados gavilanes. Esta elevación térmica será mayor cuanto mayor sea la
presión ejercida por el operador teniendo en cuenta como variables valores de torque,
velocidad del contrángulo, suero refrigerante, geometría y afilado de la fresa. ref.
4
Los bordes longitudinales y laterales de
la fresa no tienen influencia relevante en la generación térmica puesto que no hay
rozamiento con las paredes ya labradas, siempre que se proceda a perforar correctamente
evitando el llamado alabeo que daría lugar a una perforación sobredimensionada donde el
implante quedará excesivamente holgado con los negativos efectos consecuentes en la
osteointegración (falta de fijación primaria).
Sea o no correcto el fresado, siempre el
mayor peligro de necrosis por sobrecalentamiento se originará en la punta y bordes de
ataque de la fresa (los gavilanes) (figs. 1, 2).

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Fig. 1. Siempre el mayor peligro
de necrosis por sobrecalentamiento
se originará en la punta y bordes de
ataque de la fresa, en los gavilanes.
A esta zona es donde debe ir dirigido
el líquido refrigerante. |
Fig. 2. Las fresas helicoidales
son más frías pues facilitan la
salida de los restos óseos. |
Las fresas de irrigación interna emiten
el suero refrigerante a través de unos finos agujeros cercanos a su borde de ataque.
Dependiendo del tipo de fresa encontraremos unas escotaduras mayores o menores de dichos
ojales de salida.
Acertadamente, la
ingeniería posiciona lo más caudal posible los agujeros de emisión de suero
refrigerante de modo que éste incida directamente en la punta de la fresa.
Estos pequeños orificios
pueden embotarse de hueso en el curso del fresado ref. 2.
Unos fabricantes
intentarán hacer agujeros caudales lo más amplios posibles para lograr una efectividad
superior en la refrigeración, no obstante ir esto en detrimento de la solidez de los
instrumentos (causa fundamental de las fracturas de los bordes de ataque, con mayor
incidencia en las fresas de menor calibre).
Otras casas comerciales, optan por unos
agujeros de salida de fluido más comedidos y lateralizados. Este diseño tiene mayor
riesgo de embotamiento, pero hace más sólida la estructura. Su capacidad refrigerante
será menor (figs. 3, 4).

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Fig. 3. Fresa "fría":
ampliamente
escotada con aguje-ros caudal
central y laterales. Mayor fragilidad,
superior ca-pacidad de enfriamiento. |
Fig. 4. Fresa
"caliente": únicamente
con agujeros caudales laterales.
Mayor solidez, peor efecto refrigerante. |
Hidrodinámicamente hablando las
circunstancias cambian dependiendo de la velocidad de fresado, desde parado hasta el
límite superior de giro establecido. Mientras que en parado, fluyendo el líquido por los
agujeros de irrigación interna, la gravedad y la presión generada por el motor irrigador
hacen caer directamente hacia los gavilanes el refrigerante, éste es desviado de su
trayectoria por la fuerza centrífuga en cuanto la velocidad comienza a ascender,
agudizándose el efecto a medida que aumentan las revoluciones. Es lo que hemos llamado
"efecto paraguas" y que describimos a continuación.
Definimos
el efecto paraguas como una característica hidrodinámica negativa presente en el curso
del fresado con útiles de irrigación interna haciendo que el líquido fluya en
dirección centrífuga por efecto de la velocidad de giro, alejándose de los bordes de
ataque de la fresa y del hueso enfrentado a ella, áreas primordiales a refrigerar.
Empleamos una fresa con
agujeros caudales laterales y otra con agujero central (figs. 3, 4).
Utilizamos como
fisiodispensador un equipo T2DS, que garantiza una vía de suero superior a los 100
ml./minuto, ensamblado a un micromotor Siemens y contrángulo de la misma marca (fig. 5).

Fig. 5. Equipo fisiodis-pensador T2DS
con el conjunto fresa contrángulo
empleado para la experimentación.
En el laboratorio
(Instituto AIMME Asociación para la Investigación Metal Mecánica; Parque
Tecnológico, Paterna, Valencia), preparamos el estudio hidrodinámico con el conjunto
referido sobre una superficie cubierta por dos paños quirúrgicos.
En una primera acción,
dejamos fluir libremente el líquido, sin fresar, de modo que pudimos comprobar la
permeabilidad de todo el sistema al observar nítidamente la salida de líquido por los
agujeros caudales (figura 6).

Fig. 6. En parado, fluyendo el
líquido
por los agujeros de irrigación interna,
la gravedad y la presión generada por el
motor irrigador hacen caer directamente
hacia los gavilanes el refrigerante.
Correcto.
Planteamos una velocidad
máxima de 3000 rpm.
Utilizaremos suero
mezclado con un contraste blanco para evidenciar fotográficamente con claridad el efecto.
Con cada fresa procedimos
del siguiente modo:
Al vacío, sin introducir
en hueso el útil, activamos exclusivamente la irrigación para constatar el flujo de
suero. Por acción del irrigador y de la gravedad, el líquido, a fresa parada, cae en
vertical y moja la punta de la fresa (figura 6).
Activamos a continuación
bomba de suero y micromotor haciéndo girar el conjunto progresivamente desde 0 a 3000
rpm. sobre un paño quirúrgico doble colocado encima de una superficie lisa y a una
distancia vertical sobre la misma de 30 cmts. Claramente podrá objetivarse el lanzamiento
del suero blanco en dirección centrífuga a mayor velocidad cuanta mayor sea la de giro
(fig. 7).

Fig. 7. En esta fresa, con agujeros
laterales, evidenciamos claramente
la salida centrífuga del suero en
dirección contraria, hacia arriba,
a los bordes de ataque a refrigerar.
La posbilidad de generación térmica
en la punta seca es evidente en este caso.
Una vez estabilizada la
velocidad retiramos el paño superior sin dejar de accionar el contrángulo. A los pocos
segundos comienza a ser evidente el efecto paraguas (ver figura 8): hay un redondel
periférico en el paño quirúrgico totalmente mojado mientras que la zona central
permanece seca, como si hubiera sido protegida por un paraguas.

Fig. 8. Efecto paraguas: En el paño
quirúrgico hay un redondel periférico
totalmente mojado mientras que la
zona central permanece seca, como
si hubiera sido protegida por un
paraguas. Peligro de sobrecalentamiento y necrosis.
El diámetro del círculo seco central es
mayor en el caso de fresas con irrigación por conductos emisores laterales que en las
fresas con conductos centrales, no obstante ser evidente en ambos útiles.
El efecto paraguas se manifiesta con
cualquier tipo de fresa de refrigeración interna, aunque es más evidente en fresas con
agujeros laterales. Más atenuado, aunque presente, en caso de útiles con agujero
central.
- El flujo de suero a velocidad de 3000
r.p.m. es dirigido por la fuerza centrífuga en dirección contraria al área a
refrigerar, la punta de la fresa.
- Interpretado el efecto hidrodinámico
respecto a la elevación térmica posible en el curso del fresado óseo, la zona central
seca del paño corresponde al hueso enfrentado directamente a los bordes de ataque o
gavilanes del útil, área de mayor generación térmica. Si el suero no moja el paño en
esta zona significa en la práctica que el riesgo de sobrecalentamiento es evidente.
- El pasillo periférico mojado corresponde a
las paredes laterales de la perforación donde, de fresar correctamente, no hay
generación térmica.
- En conjunto: el efecto paraguas hace que el
líquido emitido vaya a irrigar precisamente los lugares de menor necesidad y deje sin
refrigeración el área gavilanes-hueso subyacente, la más necesitada de refrigeración.
el efecto paraguas es una
característica hidrodinámica negativa desde la óptica de la generación térmica
durante el fresado óseo con útiles de irrigación interna.
- El líquido refrigerante emergente de los
agujeros caudales de la fresa de irrigación interna por efecto de la velocidad de giro
fluye en dirección centrífuga, alejándose de los bordes de ataque de la fresa y del
hueso enfrentado a ella, áreas primordiales a refrigerar.
- Con irrigación interna: Recomendaremos
dejar fluir durante un segundo el suero refrigerante, previo a la puesta en marcha del
micromotor, de modo que contemos con suero en la punta del útil. Procuramos así la
minimización del efecto paraguas.
- De no ser posible por las características
del motor de implantología utilizado, dejaremos caer unas gotas en el alvéolo con una
jeringa aparte manejada por la auxiliar o haremos girar el conjunto al vacío y poca
velocidad para que suelte unas gotas de líquido al fondo del alvéolo.
- Recomendamos al implantólogo que elige
fresar con irrigación interna, tomar por defecto fresas con emisión de suero por agujero
central por ser más atenuado el efecto paraguas. Consideramos las de agujeros laterales
como "más calientes".
- Recomendamos elegir un fisiodispensador con
potencia suficiente en la emisión de suero que compense en lo posible el efecto paraguas.
- La irrigación externa, siendo un
procedimiento más primitivo, hace que la mano del cirujano sea más prudente en la
acción.
- La irrigación interna también es una
alternativa siempre que sea considerada su utilización con la debida discreción.
- Nuestra opinión, tras los sucesivos
análisis ya realizados, riesgo de embolización aérea, sensores térmicos, estudio
metalográfico de embotamiento de fresas y efecto paraguas, sigue siendo más favorable a
la irrigación externa.
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